Antes que nada felices fiestas, feliz año nuevo y saludos amables lectores, me presentó con una columna por primera vez en este blog que me da la oportunidad de expresar mis puntos de vista acerca de temas del fútbol mexicano y algunos otros temas ocasionalmente, pero siempre ligados al fútbol.
Para terminar el año 2010 y comenzar el 2011 decidí que el mejor tema del cual hablar era de esta nueva oportunidad y muy probablemente la última de José Francisco Fonseca Guzmán, o como le suelen decirle generalmente el “Kikín Fonseca”.
Creo que nadie puede decir que el Kikín no hace un esfuerzo y corre y pelea cuando entra al campo, pero en el fútbol sabemos que “echarle ganas” no lo es todo para un jugador profesional, de hecho, es algo que debería tenerse como sobre entendido, después de todo es a ello a lo que se dedica.
No buscare defender, atacar o criticar ni mucho menos juzgar al “Kikín”, simplemente hablar de algunas cosas que generalmente no son tomadas en cuenta acerca de este jugador.
Sus época más brillante la vivió en Pumas y Cruz Azul, destacaba la garra con la que se entregaba en el campo llegando a jugar con un brazo lesionado y anotando goles valiosos sin ser en realidad un centro delantero, vivió una de esas rachas increíbles que me recuerdan mucho a la película de rudo y cursi, y como todo en nuestro fútbol la mercadotecnia se encargó de magnificar sus cualidades y venderle al público un crack de nivel internacional que fue contratado ni mas ni menos que por el Benfica de Portugal, uno de los clubes más importantes de la liga de aquel país y siempre un digno competidor en las copas europeas.
Pronto en el Benfica se dieron cuenta de que el “Kikín” no estaba a la altura de las expectativas del club, así que en cuanto vieron la oportunidad buscaron la manera de vender de nuevo al jugador antes de que se devaluara su carta, y de manera increíble salió un equipo, los Tigres de la UANL, y no solo lo compró, sino que invirtió una cantidad importante para pagarle al Benfica y para pagar el sueldo del jugador, así el “Kikín” paso los últimos 3 años jugando para los Tigres con más pena que gloria, siendo menos que irregular y llegando al grado de no ser contemplado siquiera para el cuadro sub-20 de los Tigres.
Para el próximo torneo el “Kikín” tiene una última oportunidad para dejar una buena impresión en el aficionado, su última carta para no pasar a la historia como un jugador del montón al que agentes y medios inflaron tanto que incluso el mismo se la creyó y permitió que se le subiera el humo olvidando a ese humilde “Kikín” que jugaba al principio con garra en la piedad o los Pumas.
Por su bien y el del Atlante espero que muestre mucho más de lo que ha mostrado en estas últimas temporadas, y como en todos nosotros, como será recordado esta en sus manos.



