“El tipo puede cambiar de todo, de cara, de casa de familia, de novia, de religión, de Dios, pero hay una cosa que no puede cambiar: no puede cambiar de pasión”.
[Guillermo Francella a Ricardo Darín. "El Secreto de sus Ojos"]
Y comenzaré como una historia de cuento de Hadas, porque el futbol tiene mucho de ello.
Hace mucho tiempo mi abuelo festejaba la elección de México como sede del Mundial del 86´, pasado el Mundial no volvió a ir a un estadio, se limitaba a decir en las platicas familiares “El futbol es el deporte más apestoso y con trampas en el mundo”, ¿el culpable?…Diego Armando Maradona y su “Mano de Dios“.
No pudimos convencerlo de lo contrario, porque a medida que el amor del mundo crecía por El Diego la pasión del abuelo bajaba por el futbol y su conocimiento sobre las drogas aumentaba.
Y es que el futbol se ha convertido en un extraño hibrido, mezcla de pasiones y odios al por igual, porque gente como Guillermo Ochoa opaca en portadas a arqueros de gran calidad como José de Jesús Corona, Luis Ernesto Michel o al arquero del Monterrey que ni yo recuerdo por esa misma publicidad que obtienen unos y que se les niega a otros, y porque?, es fácil de saberlo…por lo mismo que las novias de cada uno de nosotros conocen a un Ochoa, un Bravo, un Kikin o Internacionalmente a un Ronaldo ¡perdón!, quise decir CR7 (Háganme el chingado favor!!) y es que la mercadotécnica y el juego de la belleza se ha vuelto parte importante en algo que hace años no era más que 11 locos partiéndose la madre por defender su pasión, sus colores, su ideología deportiva y social, para pasar a convertirse en gran parte a un conjunto de nombres y niños bonitos que cambian de equipo como de auto.
Gente que pasa de Real Madrid a Barcelona sin importarles en lo mas mínimo lo que pensaran sus aficionados y que prefiere grabar comerciales, salir en portadas, anunciar productos para el cabello, lociones Rafa Márquez, Cristianos anunciando calzones, Ronaldinhos con cepillos de Dientes y Beckhams con su Pepsi.
Tanto ha cambiado el futbol desde los días en que podías recitar el 11 inicial de tu equipo sin dudarlo por la misma razón de que los jugadores permanecían en el mismo por 3, 4 años mínimo y uno se acostumbraba a ver sus rostros con una camiseta, hoy día y no miento, vayan a la tienda de la esquina y miren los afiches del Mundial de Sudáfrica o de Alemania (De seguro ahi siguen ya ven como son los tenderos de huevas) y cuenten cuantos jugadores siguen con el mismo equipo, de 10…2? seguramente porque son feos o no tienen el cabello pintado.
El futbol ha cambiado y mucho, la cultura de la belleza y la perfección corporal lleva a los mismos futbolistas a pasar de un abrazo en la celebración de un gol, a la envidia porque su compañero ha subido más masa muscular, a la atención, a su cuerpo y de ahi…Bang! a fotos como las de Ibrahimovic y Piqué, celebraciones como las de los Búlgaros tras la tanda de penales contra México en el 94…en fin.
Y es algo normal que pasen esas cosas cuando el mundo crece, las telecomunicaciones se mantienen en movimiento y llegando a otros rincones antes desconocidos, lo que me lleva a pensar en que el homosexualismo en el futbol siempre ha existido, pero es hasta ahora con la globalización y los medios de comunicación, la televisión y el Internet que podemos enterarnos de esas cosas.
Aun recuerdo cuando tras 20 años pudimos convencer al abuelo de volver a un estadio y demostrarle que las cosas no eran como él pensaba, que solo había sido cosa de una vez y que el futbol se mantenía leal, la pasión continuaba ahí, el “juego del hombre” seguía siendo una pequeña guerra sobre un rectángulo de pasto natural (“perdóóóónnn” diría el señor Vergara) pero sobre todo que era un juego, un deporte para hombres como el quería verlo.
Toluca-Cruz Azul por haya del 2004 José Manuel Abundis anotaba de tijera un portento de gol y Toluca remontaba un 2-1, el estadio estallo en ovaciones y aplausos, pero el corazón de Jesús Alfaro no se quedó atrás y propinó tremendo beso al anotador José Manuel Abundis que ni tardo ni perezoso lo recibió gustoso.
El estadio casi quedo en silencio y mi abuelo…¿abuelo?, ya iba de salida casi en el estacionamiento, y murió seguro de que el futbol había cambiado.
Pd.- Para HOMBRES que aguantan, no se marean en barcos, ni se asquean con nada, ahí les dejo este videíto con Besos de Película en plena cancha.

